México- El robo de combustible en México continúa siendo un desafío que, además de sus implicaciones económicas y de seguridad, impacta indirectamente la percepción de diversos destinos turísticos, especialmente en la región centro del país.
De acuerdo con cifras oficiales de Pemex, durante 2025 se registraron 10 mil 591 tomas clandestinas en ductos, lo que equivale a una perforación cada 50 minutos. Aunque esta cifra representa una disminución del 10% respecto a 2024, el fenómeno no ha desaparecido, sino que muestra una reconfiguración territorial.
Estados como Hidalgo encabezan la incidencia, seguidos por el Estado de México y Baja California, mientras que otras entidades mantienen incrementos focalizados. Esta dinámica ocurre en corredores que también son transitados por viajeros, lo que refuerza la importancia de fortalecer la seguridad en rutas turísticas.
Por otro lado, el robo de gas LP ha mostrado un crecimiento significativo, de acuerdo con el Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal, al pasar de 953 tomas clandestinas en 2024 a mil 161 en 2025, lo que representa un aumento del 21.83%. Este delito se concentra en estados como Puebla y el Estado de México, pero también presenta incrementos relevantes en Hidalgo y Guanajuato, ampliando su presencia a nuevas regiones.
Este contexto refleja una transformación del llamado “huachicol”, que ahora diversifica sus operaciones, incluso en zonas con actividad turística y crecimiento urbano, lo que plantea nuevos retos para autoridades y sector turístico.
A ello se suma un problema estructural: la impunidad. Entre 2010 y 2025, de más de dos mil personas denunciadas por robo de hidrocarburos, solo el 40% enfrentó un proceso penal, evidenciando limitaciones en la procuración de justicia.
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