México- El feminicidio de Carolina Flores Gómez, una joven de 27 años y exreina de belleza, ocurrido el pasado 15 de abril en un departamento de Polanco, ha provocado indignación social y un creciente escrutinio público tras la difusión de un video que documenta los momentos previos al ataque.
De acuerdo con la información disponible, la noche del crimen la víctima se encontraba en su domicilio junto a su esposo, Alejandro Sánchez, su hija de ocho meses y su suegra, Erika María Herrera, quien es señalada como presunta responsable.
Las imágenes captadas por un monitor doméstico, y difundidas por el periodista Carlos Jimenez (@C4Jimenez), muestran a la víctima y a su suegra intercambiando palabras antes de que ambas se dirijan a una habitación. Fuera del alcance de la cámara, se escuchan detonaciones y el grito de la joven, seguido de múltiples disparos. Posteriormente, se escucha al esposo cuestionar a su madre sobre lo ocurrido.
“Q HICISTE MAMÁ!?”
Es la forma en q la exreina de belleza, Carolina Flores, fue atacada a tiros por su suegra Erika Herrera.
Ahí la mató.
Su hijo Alejandro, le reclamó, pero la dejó huir del depa d Polanco.
Hasta el otro día, fue a @FiscaliaCDMX a denunciar.El caso #c4EnAlerta pic.twitter.com/i6dG2HKTGz
— Carlos Jiménez (@c4jimenez) April 22, 2026
La denuncia fue presentada un día después, el 16 de abril, ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México. En el lugar de los hechos, ubicado en la calle Edgar Allan Poe, autoridades aseguraron un arma de fuego calibre 9 milímetros, casquillos percutidos y proyectiles deformados.
El retraso en la denuncia ha generado cuestionamientos. El esposo de la víctima argumentó que priorizó el cuidado de su hija menor ante el temor de ser detenido y que la niña quedara bajo resguardo institucional.
Por su parte, la madre de la víctima, Reyna Gómez Molina, afirmó que fue informada del asesinato hasta el día siguiente, lo que ha incrementado las dudas en torno a la actuación de los involucrados tras el crimen.
Inicialmente, la carpeta de investigación fue abierta como homicidio doloso; sin embargo, ante la presión de colectivos feministas y familiares, el caso fue reclasificado como feminicidio, lo que implica la aplicación de protocolos con perspectiva de género y medidas de protección para víctimas indirectas.
El caso se suma a otros hechos recientes de violencia de género en el país y mantiene abierta la investigación en medio de contradicciones, exigencias de justicia y cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades.









