México- La mañana del 9 de abril de 2026 marcó un hito para el arbitraje mexicano: la FIFA confirmó que Katia Itzel García será la primera árbitra mexicana en participar en un Mundial varonil. Politóloga, estudiante de Derecho y referente del cambio generacional en el futbol, la silbante rompe con décadas de estereotipos y abre una puerta histórica para las mujeres en la cancha.
En entrevista con CANCHA, de Reforma, Katia recordó los prejuicios que enfrentó desde niña, cuando le repetían que “las mujeres no pueden jugar futbol”. A lo largo de su carrera recibió múltiples negativas, pero afirma que la clave fue “volverse un poco sorda a esos ‘no’ y construir los sueños con trabajo y disciplina”.
García destacó los retos físicos y específicos que enfrenta una árbitra, los cuales requieren preparación personalizada. Desde antes de los Juegos Olímpicos de París 2024 trabaja con entrenadores especializados que toman en cuenta factores como los cambios hormonales y el impacto del ciclo menstrual en el rendimiento y la prevención de lesiones.
Su trayectoria ha sido meteórica: debutó en la Liga MX Femenil hace siete años, dirigió partidos de la Copa Oro, el Mundial Sub-20 varonil y la Final de la Champions Femenil en el Estadio del Arsenal. En 2024 se convirtió en la primera mujer en 19 años en pitar un encuentro de Primera División varonil: Pachuca vs. Querétaro.
Hoy es un referente para más de 90 árbitras profesionales en México. Juan Manuel Herrero, director general de la Comisión de Árbitros, destacó que Katia “ha tenido que vencer muchas resistencias” y la describió como “una mujer inteligente, disciplinada y de mucho valor dentro y fuera del arbitraje”.
La música también acompaña su camino: en el vestidor suele escuchar a Sia, Calle 13, Panteón Rococó y Shakira. Nacida el 1 de enero de 1992 en la Ciudad de México, celebrará su cumpleaños número 34 ya convertida en la primera mexicana en pitar un Mundial varonil.
Aunque viaja a la Copa del Mundo junto a Sandra Ramírez, García reconoció sentimientos encontrados por la ausencia de Karen Díaz, a quien consideró parte fundamental de este logro colectivo. “Sé que este triunfo no es mío ni de Sandra, sino de las tres… y de todas las mujeres que han abierto las puertas”, expresó.
Su meta ahora es mantener ese espacio abierto para las futuras generaciones de árbitras: “Esperemos que algún día esto sea tan normal que ya nadie se pregunte cómo le haces”.









