Cuernavaca- Un episodio inusual sorprendió este 21 de agosto a las autoridades: adolescente en Cuernavaca confiesa crímenes falsos tras acudir voluntariamente a la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano (SEPRAC). El joven de 14 años aseguró ser parte de un grupo delictivo y haber participado en múltiples homicidios, lo que generó alarma inicial entre policías y fiscales.
El titular de la SEPRAC, Guillermo García Delgado, explicó que el menor llegó solo a la dependencia para entregarse. Relató supuestos actos de ejecuciones, tráfico de drogas y uso de armas de alto poder. Sin embargo, al iniciar los protocolos correspondientes y dialogar con él, la historia comenzó a mostrar inconsistencias. La situación se aclaró cuando llegó su madre, quien informó que el adolescente estaba bajo tratamiento psiquiátrico.
La madre detalló que su hijo pasa varias horas jugando videojuegos de disparos, como Free Fire, lo que habría influido en la creación de relatos ficticios que narró con detalle a las autoridades. Un psicólogo de la Fiscalía de Morelos evaluó al joven y concluyó que sus testimonios eran producto de fantasías alimentadas por su consumo de contenidos violentos y una posible identificación excesiva con personajes virtuales.
Aunque el adolescente no enfrenta cargos, su caso encendió las alertas sobre el impacto de la violencia digital en la salud mental de los menores. Las autoridades canalizaron a la familia hacia instancias de salud para continuar con atención especializada, mientras se estudia si el DIF estatal intervendrá para valorar su situación en el entorno familiar.
El secretario García Delgado subrayó que se actuó con total respeto a los protocolos de protección de menores y destacó la importancia de reforzar la supervisión de niños y adolescentes en el uso de videojuegos y redes sociales. “La mamá trabaja y lo dejó solo, y llegó hasta la policía y se entregó… Lo importante ahora es que tenga la atención adecuada”, puntualizó.
Este inusual caso refleja la necesidad de combinar políticas de seguridad con programas de salud mental y educación digital que orienten a los jóvenes hacia un consumo responsable de contenidos violentos.









