Bogotá, Colombia— El peor terremoto registrado en Colombia en lo que va del siglo dejó al menos 224 personas muertas, más de mil 300 heridas y cientos de desaparecidos, mientras equipos de emergencia y voluntarios mantienen las labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas.
El sismo, de magnitud 7.4, tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, una región con dificultades de acceso debido a los daños provocados en las carreteras. La emergencia se extendió principalmente por Cali, Pereira, Manizales y Quibdó.
En Pereira, ubicada en el Eje Cafetero, se contabilizan al menos 72 fallecidos y amplias zonas permanecen sin electricidad. Socorristas y ciudadanos realizan búsquedas entre los edificios y estructuras colapsadas para localizar a posibles sobrevivientes.
Cali concentra una de las situaciones más críticas, con 95 personas fallecidas, 949 heridas, 239 atrapadas, 180 desaparecidas y 56 estructuras colapsadas, de acuerdo con los reportes locales. Además, diez hospitales quedaron inhabilitados.
La Organización Mundial de la Salud informó que varias instalaciones hospitalarias resultaron afectadas, entre ellas el Hospital Universitario del Valle, donde colapsaron áreas de cardiología y pediatría. La Clínica Nuestra fue evacuada y algunos pacientes fueron atendidos en las calles.
Ante la emergencia, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, decretó un toque de queda, mientras los equipos de rescate trabajan en los barrios con mayores daños. Las escuelas públicas permanecerán cerradas durante martes y miércoles.
En Quibdó, capital de Chocó, se reportan al menos 14 personas fallecidas y cuatro desaparecidas. Los cuerpos de emergencia enfrentan dificultades para llegar a algunas comunidades debido a las afectaciones en la infraestructura carretera.
Los rescatistas han formado cadenas humanas para retirar escombros utilizando picos y herramientas básicas. En distintos puntos se solicita silencio para intentar detectar señales de vida entre las estructuras derrumbadas.
El terremoto recordó la tragedia ocurrida en 1999 en el Eje Cafetero, cuando un fuerte sismo provocó la muerte de cerca de mil 200 personas.
El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo el 7 de agosto, declaró el estado de emergencia y anunció una operación coordinada de rescate para atender a las comunidades afectadas.
La infraestructura aérea también resultó dañada: seis aeropuertos suspendieron sus operaciones comerciales debido a las afectaciones provocadas por el movimiento telúrico.
El papa León XIV expresó su pesar por la tragedia y aseguró que mantiene en sus oraciones a las víctimas y sus familias.









