México- Lo que inició como un premio millonario terminó en un episodio de miedo e incertidumbre para una mujer que ganó una vivienda en un sorteo oficial del gobierno federal. La ganadora de una casa incautada al crimen organizado, rifada por la Lotería Nacional y el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), fue obligada a abandonar el inmueble tras recibir amenazas de un grupo armado que reclamó la propiedad.
De acuerdo con N+, la mujer identificada como Esperanza resultó ganadora durante el sorteo especial 291 de la Lotería Nacional, realizado el 15 de septiembre de 2024. El inmueble, valuado en 3 millones 481 mil 200 pesos y ubicado en Tlaquepaque, Jalisco, había sido asegurado mediante un proceso de extinción de dominio y entregado por el INDEP a la familia ganadora.
La posesión formal de la vivienda se concretó en diciembre de 2024; sin embargo, la beneficiaria no recibió escrituras, únicamente un documento que acreditaba su derecho sobre el inmueble. Debido a que su residencia habitual se encuentra en otra ciudad, la familia solo acudía de manera esporádica para realizar adecuaciones de seguridad, como la instalación de cámaras.
La situación se agravó en abril de 2025, cuando vecinos del fraccionamiento Huerta de Peña alertaron sobre un intento de intrusión por parte de sujetos que se identificaron como “los antiguos dueños”. Con ayuda de herramientas y un cerrajero, intentaron ingresar a la casa y, aunque no lograron forzarla por completo, uno de ellos lanzó amenazas directas a la ganadora, advirtiendo que recuperaría la propiedad.
El inmueble, ubicado en la calle Huerta Norte número 436 y dentro de un fraccionamiento con vigilancia, había permanecido bajo resguardo de autoridades federales hasta su entrega. La vivienda perteneció a José Gabriel Zúñiga Ovalle, alias “El Delta” o “El Alfa”, presunto cabecilla del Cártel de la Laguna, quien fue detenido en 2013 y despojado de diversos bienes tras no acreditar la procedencia lícita de los recursos con los que fueron adquiridos.
Pese a la sentencia firme de extinción de dominio, el nombre de Zúñiga Ovalle volvió a surgir en 2025 tras recuperar su libertad, ahora vinculado con la disputa por la propiedad sorteada. Ante el riesgo, la afectada solicitó que el premio sea sustituido por una compensación económica, al considerar que la vivienda representa una amenaza directa a su seguridad.









