Los Ángeles- La leyenda de Fernando “El Toro” Valenzuela sigue viva en el corazón de Los Ángeles y del béisbol mundial. La tarde del sábado, los Dodgers rindieron un tributo póstumo al icónico pitcher mexicano, develando un mural en su honor en la terraza del jardín izquierdo del Dodger Stadium, previo al segundo juego de la serie ante los Milwaukee Brewers.
La ceremonia, que reunió a miles de fanáticos, contó con la presencia de su viuda, Linda Burgos, y su hijo, Fernando Valenzuela Jr., así como de varios de sus excompañeros campeones de las Series Mundiales de 1981 y 1988, entre ellos figuras como Orel Hershiser, Dusty Baker, Ron Cey y Steve Garvey. También asistió Jaime Jarrín, histórico narrador de los Dodgers e inmortal del Salón de la Fama de Cooperstown.
Valenzuela, figura clave del título de 1981 y parte del equipo de 1988 —aunque una lesión lo marginó de lanzar en esa postemporada— falleció el 22 de octubre de 2024, apenas tres días antes de que los Dodgers iniciaran la Serie Mundial ante los New York Yankees, la cual ganaron en cinco juegos portando en la manga un parche con su nombre y el icónico número 34, mismo que ha acompañado a la novena angelina toda la temporada 2025.
Durante el homenaje, la organización entregó a la familia un cuadro con la camiseta de los Dodgers en color oro, con su apellido y el número 34, y la placa con la leyenda: “Fernando Valenzuela: Forever A Champion.” El momento conmovió a la afición, que coreó su nombre mientras se tomaban fotos frente al mural recién develado.
Valenzuela es el único mexicano con un número retirado en Grandes Ligas. Su legado incluye 11 de sus 17 temporadas en MLB con los Dodgers, acumulando una marca de 141-116, efectividad de 3.31 y 1,759 ponches en 331 partidos, 320 de ellos como abridor. En total, su carrera en Grandes Ligas cerró con récord de 173-153, 2,074 ponches y una efectividad de 3.54.
Su figura, además de su impacto deportivo, abrió las puertas a generaciones de peloteros latinoamericanos y consolidó la histórica Fernandomanía que transformó la relación entre el equipo angelino y la comunidad mexicana y mexicoamericana.
El tributo se enmarcó en una noche especial en la que los Dodgers regalaron bobbleheads de Fernando Valenzuela a los asistentes, reafirmando que El Toro siempre será un campeón eterno para la organización y su afición.









