México- Julio César Chávez Jr. habló abiertamente sobre la etapa más crítica de su vida, marcada por una adicción que se prolongó durante ocho años y que lo llevó a enfrentar graves problemas de salud, incluyendo dos sobredosis que lo dejaron al borde de la muerte, además de consecuencias en su carrera profesional y en su entorno familiar.
En una reciente entrevista para el podcast de Aldo de Nigris, el hijo de la leyenda del boxeo mexicano relató que durante ese periodo pasó más de tres años y medio entre internamientos en centros de rehabilitación y salidas intermitentes. “Viví ocho años de una adicción… entre esos ocho años estuve tres años y medio entre encierros y salía”, expresó.
Chávez Jr. explicó que su dependencia comenzó con el abuso de medicamentos relacionados con el alto rendimiento deportivo, como anfetaminas, pastillas para dormir, analgésicos y productos para bajar de peso, los cuales alteraron de forma severa su organismo. Posteriormente, su consumo se extendió a drogas ilegales como la marihuana y la ketamina.
El excampeón mundial relató que su vida quedó reducida a dos extremos: el consumo constante o el encierro en anexos. Sobre estos últimos, describió condiciones de hacinamiento y disciplina estricta, sin recibir trato especial por su apellido. Señaló que una de las consecuencias más dolorosas fue el aislamiento de su familia, al pasar varios meses sin contacto con sus hijos.
Chávez Jr. también compartió los episodios más críticos de su adicción, al revelar que estuvo a punto de morir en dos ocasiones por sobredosis, provocadas por la combinación excesiva de pastillas, la falta de sueño y el deterioro físico acelerado. En una de esas recaídas, fue hospitalizado de emergencia con la presión arterial y el ritmo cardíaco en niveles peligrosos, logrando sobrevivir tras recibir atención médica oportuna.
Tras ese episodio, ingresó a un centro de rehabilitación en Estados Unidos, donde encontró un modelo de tratamiento distinto, enfocado en la reintegración social y el contacto con la familia, lo cual —afirmó— fue determinante para su recuperación.
El boxeador reconoció que las recaídas y el abuso de sustancias afectaron seriamente su carrera deportiva y aumentaron la presión mediática y social en su contra. Aseguró que, tras casi una década de lucha, hoy evita cualquier consumo y centra sus esfuerzos en su recuperación personal y en su familia.









