Redacción
Nepal. A una semana de las devastadoras inundaciones que golpearon Nepal el pasado 26 de agosto, al menos 1,127 personas han muerto y otras 4,850 permanecen desaparecidas, de acuerdo con el último informe de la Policía nepalí, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en las zonas afectadas.
En las últimas horas fueron recuperados 77 cuerpos, aunque la cifra de desaparecidos aumentó en casi mil respecto al día anterior. Las autoridades atribuyen parte de este incremento a la restauración de las telecomunicaciones en regiones afectadas, que permitió recibir nuevos reportes de personas que permanecían incomunicadas.
Entre los fallecidos hay al menos 77 niños, además de más de 400 restos humanos parciales. Hasta ahora, los equipos de emergencia han logrado rescatar a 6,541 personas, incluidos 580 ciudadanos extranjeros.
La tragedia también dejó a 583 extranjeros desaparecidos, según fuentes oficiales. Los equipos de rescate mantienen los operativos para localizar a las personas que continúan sin ser encontradas, mientras las autoridades evalúan los daños provocados por las inundaciones.
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno de Nepal solicitó asistencia financiera al Fondo para la Respuesta a Pérdidas y Daños (FRLD), mecanismo internacional destinado a apoyar a países afectados por los impactos del cambio climático.
Las inundaciones provocaron una crecida de entre 15 y 18 metros sobre el nivel habitual del río Trishuli, devastando asentamientos a lo largo de unos 72 kilómetros. Observadores locales la han descrito como una de las mayores inundaciones registradas en la región.
El desastre también destruyó el puesto fronterizo de Rasuwagadhi-Kerung, una ruta clave para el comercio entre Nepal y China, además de afectar a decenas de comunidades. Una semana después, las autoridades continúan con las labores de rescate y evaluación de los daños.









