Guanajuato— Carlos Manuel N., identificado como el cuarto implicado en la desaparición de la maestra Guadalupe, conocida como Lupita, y Ulises, fue sentenciado a 60 años de prisión por el delito de desaparición cometida por particulares agravada, luego de ser detenido el pasado 8 de octubre en Celaya.
De acuerdo con la Fiscalía General del Estado de Guanajuato (FGE), la captura se concretó tras varios meses de labores de seguimiento e intercambio de información entre las instituciones que integran el Grupo de Inteligencia Operativa (GIO). Debido al perfil de riesgo del detenido, su traslado al penal de Acámbaro se realizó bajo un dispositivo especial de seguridad, con la participación de elementos de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado.
La sentencia fue dictada por un juez el 13 de octubre y corresponde a la desaparición de ambas víctimas, ocurrida en febrero de 2020 en el municipio de Salvatierra. Con esta resolución, los cuatro implicados en el caso se encuentran en prisión, después de un proceso judicial que incluyó absoluciones, revocaciones, recursos de amparo y la intervención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
En paralelo, la Fiscalía mantiene abierta una investigación para determinar si Carlos Manuel N. tuvo alguna participación en otros hechos relacionados con las fosas clandestinas localizadas en octubre de 2020 en el Barrio de San Juan, en Salvatierra. En ese sitio fueron recuperados los restos de 80 personas, entre ellas Guadalupe y Ulises.
La autoridad precisó que esta indagatoria es independiente de la condena por la desaparición de ambas víctimas y deberá establecer si existen elementos para atribuirle responsabilidades por otros posibles delitos vinculados con el hallazgo.
La desaparición de Lupita y Ulises
Guadalupe, de 32 años y profesora de una escuela primaria en Irapuato, desapareció el 29 de febrero de 2020, cuando se encontraba de visita en la casa de sus padres, en Salvatierra. Esa mañana había salido a realizar algunas compras en el centro de la ciudad, pero no regresó.
Según los testimonios recabados durante la investigación, Guadalupe viajaba con Ulises en una camioneta cuando fueron interceptados por cuatro hombres armados que se desplazaban en dos motocicletas, en el Barrio de San Juan. Los agresores les cerraron el paso, los obligaron a descender del vehículo y los privaron de la libertad.
La búsqueda de ambas víctimas se prolongó durante meses, hasta que en octubre de ese año comenzaron los trabajos de recuperación de restos humanos en un predio de la misma zona, donde se localizaron múltiples fosas clandestinas.
El 19 de febrero de 2021, después de los estudios forenses correspondientes, se confirmó mediante pruebas genéticas la identidad de Guadalupe. Los dictámenes periciales establecieron que tanto ella como Ulises murieron a consecuencia de heridas producidas por proyectiles de arma de fuego.









