Oslo- El Comité Noruego del Nobel otorgó el Premio Nobel de la Paz 2026 a Navanethem “Navi” Pillay, jurista sudafricana de 85 años, en reconocimiento a sus esfuerzos para promover la paz, fortalecer el derecho internacional y contribuir a la persecución de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
El organismo destacó una trayectoria marcada por la defensa de los derechos humanos, desde su trabajo como abogada de activistas que combatieron el apartheid en Sudáfrica hasta su participación en tribunales internacionales encargados de juzgar algunas de las atrocidades más graves de la historia reciente.
De acuerdo con el Comité Nobel, Pillay ha defendido la responsabilidad de los Estados y sus dirigentes ante el derecho internacional, además de contribuir a que las víctimas de la violencia y los conflictos encuentren mecanismos de justicia.
El presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, subrayó la importancia de las normas jurídicas internacionales para resolver disputas y evitar que los conflictos deriven en violencia. Advirtió que, ante el aumento de las guerras y las tensiones internacionales, el derecho internacional se ha convertido en una herramienta indispensable para la paz y la seguridad.
Una pionera en la Sudáfrica del apartheid
Nacida en Sudáfrica, Pillay inició su carrera jurídica después de graduarse en la Universidad de Natal. En 1967, con apenas 26 años, abrió su propio despacho de abogados y se convirtió en la primera mujer no blanca en hacerlo en la provincia de Natal, en un contexto marcado por la discriminación racial institucionalizada.
Durante casi tres décadas defendió a activistas del Congreso Nacional Africano, del Movimiento de Conciencia Negra y de otras organizaciones contrarias al apartheid. Su trabajo contribuyó a documentar las condiciones de detención de los presos políticos y las prácticas de tortura utilizadas por las autoridades.
Entre sus logros destacó la obtención de medidas judiciales contra métodos ilegales de interrogatorio y el reconocimiento del derecho de presos políticos de la Isla Robben, entre ellos Nelson Mandela, a recibir asistencia legal.
Posteriormente, cursó estudios de posgrado en la Universidad de Harvard, donde obtuvo una maestría en Derecho en 1981 y un doctorado en Ciencias Jurídicas en 1988, convirtiéndose en la primera sudafricana en alcanzar este último grado en la Facultad de Derecho de esa institución.
Su trabajo transformó el derecho internacional
Tras el fin del apartheid, en 1995 fue nombrada jueza de la Corte Suprema de Sudáfrica por el entonces presidente Nelson Mandela, lo que la convirtió en la primera mujer no blanca en integrar ese tribunal.
Ese mismo año fue elegida jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde permaneció durante ocho años y ejerció la presidencia durante los últimos cuatro.
Uno de los hitos de su trayectoria fue el caso contra Jean-Paul Akayesu, cuya sentencia, emitida el 2 de septiembre de 1998, estableció un precedente histórico al reconocer que la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir actos de genocidio y crímenes de lesa humanidad.
Akayesu, quien había sido alcalde de la localidad ruandesa de Taba, fue declarado culpable de crímenes cometidos durante el genocidio de 1994 contra la población tutsi.
El tribunal también condenó al ex primer ministro ruandés Jean Kambanda por genocidio, en un precedente que estableció la responsabilidad penal de un jefe de Gobierno por atrocidades de esa naturaleza. Asimismo, juzgó a responsables de medios de comunicación por incitar al genocidio.
Una trayectoria vinculada a casos internacionales
La carrera de Pillay ha continuado ligada a la defensa de los derechos humanos y a la rendición de cuentas por crímenes internacionales. Ha presidido una comisión independiente de investigación de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, cuyo trabajo concluyó que Israel había cometido genocidio en la Franja de Gaza, una determinación que forma parte de un debate jurídico y político internacional.
También ha participado en procedimientos relacionados con la acusación de genocidio contra Myanmar ante la Corte Internacional de Justicia.
El Premio Nobel de la Paz reconoce su contribución al desarrollo de mecanismos jurídicos para investigar y sancionar las atrocidades, así como su defensa de la idea de que ninguna persona ni Estado debe quedar al margen de la justicia internacional.
Un galardón con más de un siglo de historia
El Premio Nobel de la Paz forma parte de los cinco galardones establecidos por Alfred Nobel en su testamento de 1895. Se entrega desde 1901 en Oslo, Noruega, mientras que las demás categorías se conceden en Estocolmo, Suecia.
La creación del premio estuvo influida por el interés de Nobel en los problemas sociales y el movimiento pacifista europeo, así como por su amistad con Bertha von Suttner, destacada defensora de la paz que recibió el galardón en 1905.
A lo largo de su historia, el Nobel de la Paz ha reconocido a personas y organizaciones que han contribuido a promover la paz, la cooperación internacional y la defensa de los derechos humanos.









