Salamanca- El proyecto “Bordado ritual otomí. Corporación de Inditos e Inditas de Nuestra Señora del Pueblito“ avanza en el fortalecimiento del sentido de pertenencia e identidad en San José de la Montaña, Salamanca, al rescatar técnicas tradicionales de bordado y vestimenta heredadas de la cultura otomí y purépecha. Así lo destacó el maestro y promotor cultural David Cabrera García, integrante de la Corporación, al explicar que el programa ha permitido reactivar conocimientos que estaban en riesgo de perderse.
La iniciativa, beneficiada por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) 2025 de la Secretaría de Cultura federal, ha impulsado talleres donde mujeres de distintas edades —desde adultas mayores hasta niñas y niños— recuperan el bordado ritual en punto de cruz. “Es muy bonito que haya compañeros de distintas edades; los más jóvenes se están enseñando a bordar sus propios trajes”, comentó Cabrera.
La Corporación, fundada en 2020 con motivo del 75 aniversario de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito, ha retomado rituales, danzas y prácticas tradicionales que han reforzado la identidad comunitaria. Entre los elementos recuperados destacan la enagua y la blusa bordada en cuadrillé, los delantales de colores y piezas rituales como la sonaja sagrada ptsi ximu, el bastón de cascabeles y los arcos de flores utilizados en celebraciones específicas.
El origen del bordado ritual se vincula a la tradición devocional hacia la Virgen del Pueblito, cuya imagen llegó a San José de la Montaña en 2020. El hallazgo de simbología otomí en la parroquia local despertó un renovado interés por reconocer y revitalizar las raíces culturales de la comunidad.
En 2026, la población celebrará la fiesta de la Asunción de la Virgen María del 8 al 15 de agosto, donde se presentarán nuevos trajes rituales elaborados gracias al PACMyC. Los diseños incluirán girasoles amarillos —en honor a la Virgen y a San José—, así como motivos vegetales representativos de la producción local.
El promotor cultural subrayó que estas actividades han contribuido a reconstruir el tejido social frente al contexto de violencia que vive la entidad. Al convertirse los talleres en espacios de convivencia familiar, se fomenta la unión comunitaria y la transmisión de saberes. Además, la Corporación mantiene una comisión encargada de documentar técnicas, símbolos y elementos identitarios con el objetivo de preservar la tradición para futuras generaciones.
El colectivo busca posicionar a San José de la Montaña como una capital regional del bordado en punto de cruz, consolidando un legado cultural que fortalece la cohesión, la fe y la identidad local.









