México- El bolsillo de millones de trabajadores mexicanos podría recibir un respiro en 2026. Especialistas en materia laboral y fiscal proyectan que el salario mínimo tendrá un incremento de entre 12 y 14 por ciento para el próximo año, lo que elevaría la percepción diaria a aproximadamente 312 pesos.
Rocío Hernández, directora de consultoría en compensación de Aon, señaló que las encuestas entre empresas revelan un escenario optimista para los trabajadores: “El incremento puede ser igual al de este año, es decir 12 por ciento, o incluso irse hasta 14 por ciento”, afirmó.
Sin embargo, este ajuste no solo impactará a quienes reciben el mínimo. Según Virginia Ríos, integrante del Colegio de Contadores Públicos de México, el alza obligaría a aumentar también los salarios cercanos al mínimo para mantener la proporcionalidad entre responsabilidades y puestos laborales.
“No pueden ganar lo mismo un trabajador con mayores responsabilidades que alguien en nivel básico; por eso se ha tenido que aumentar entre 10 y 15% a posiciones operativas o administrativas cercanas al mínimo”, explicó.
¿Un beneficio que podría salir caro?
El incremento salarial no solo representa un mayor ingreso para los trabajadores: también aumenta los costos sociales para las empresas, especialmente para micro negocios y personas físicas empleadoras.
Ríos detalló que, junto con el salario, suben cuotas de seguridad social, Infonavit, impuesto sobre nómina y prestaciones como aguinaldo o vacaciones, lo que podría representar una carga difícil de absorber para los pequeños empleadores.
A esto se suma un punto crítico: la tarifa del ISR no ha sido actualizada.
Si el salario mínimo alcanza los 312 pesos diarios —más de 9 mil pesos al mes—, un trabajador que gane apenas 11 o 12 mil pesos mensuales podría terminar pagando más de 10% de ISR, lo que reduciría considerablemente el beneficio del aumento.
“El subsidio para el empleo ya no es suficiente. Si no se reestructura la tarifa del ISR, el impacto fiscal absorberá parte del incremento salarial”, advirtió Ríos.
¿Aumento histórico o espejismo económico?
El alza al salario mínimo representa un avance social innegable, pero también abre un debate urgente sobre la sostenibilidad fiscal y la protección del ingreso real de los trabajadores. Si el gobierno no ajusta las tarifas del ISR y no ofrece apoyos diferenciados a microempresas, el incremento podría convertirse en una victoria a medias.
El reto ya está sobre la mesa: que el aumento salarial no se convierta en un golpe silencioso al bolsillo por vía de los impuestos.









