México- Ni por tierra ni por aire parece haber austeridad que valga para Gerardo Fernández Noroña, senador morenista que volvió a ser centro de polémica por su estilo de vida alejado del discurso de su propio partido.
El legislador viajó el pasado fin de semana en un avión privado de lujo para asistir a tres “asambleas informativas” en Torreón, Ciudad Acuña y Piedras Negras, donde presentó sus actividades legislativas bajo el lema “A Ras de Tierra”.
De acuerdo con registros de vuelo y testimonios, Fernández Noroña utilizó un Socata TBM850, una de las aeronaves ligeras más veloces y exclusivas del mercado, con un costo estimado de 2 mil dólares por hora de vuelo. En total, habría pagado al menos 14 mil dólares, alrededor de 280 mil pesos, incluyendo una noche de pernocta.
El senador llegó el viernes por la noche a Torreón en el jet, matrícula N850KL, procedente de Toluca. El sábado continuó su recorrido por Piedras Negras y Ciudad Acuña, acompañado de los morenistas Shamir Fernández y Pily de Aguinaga, quienes también participaron en los eventos.
Paradójicamente, el propio decálogo de austeridad de Morena, emitido en octubre de 2024, establece en su punto 10 que “el poder se ejerce con humildad y no hay lugar para banalidades”, prohibiendo expresamente el uso de aviones privados.
El caso ha generado reacciones dentro y fuera del partido, especialmente porque la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que los lujos personales no tienen cabida en la Cuarta Transformación. En 2021, incluso destituyó a una funcionaria capitalina por usar un vuelo privado a Guatemala.
Fernández Noroña, con un salario mensual bruto de 131 mil pesos, ya había sido exhibido por otros gastos controversiales. En agosto pasado, se reveló la compra de una mansión de 12 millones de pesos en Tepoztlán, sin registro catastral ni pago de impuestos.
A esto se suma que en marzo voló en Business Class a Estrasburgo, alegando que el Senado cubrió la tarifa económica y él pagó la diferencia. “Para ello trabajo”, respondió entonces a las críticas.
Con su reciente vuelo en jet privado, el legislador vuelve a desafiar los principios de austeridad republicana, abriendo un nuevo frente de cuestionamientos sobre la coherencia interna de Morena y de sus representantes.









