México- El caso de corrupción ligado al huachicol fiscal en puertos mexicanos vuelve a sacudir a la Marina. Mientras un subalterno enfrenta proceso, el Vicealmirante señalado permanece intocable.
De acuerdo con un funcionario federal, el Vicealmirante Salvador Camargo Vivero habría permitido la entrada y descarga de al menos 20 embarcaciones cargadas con combustible ilegal en Tampico.
Durante su gestión como director de la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona), los buques ingresaron al recinto fiscal 290 sin mayores complicaciones.
Sin embargo, pese a los señalamientos directos, Camargo no tiene orden de aprehensión. Quien sí enfrenta la justicia es su mano derecha, Francisco Javier Antonio Martínez, gerente de Administración y Finanzas de Asipona.
El pasado miércoles, Martínez fue vinculado a proceso por delincuencia organizada con fines de cometer delitos en materia de hidrocarburos.
La declaración clave provino de HRV, Jefe de Departamento de Supervisión de Maniobras, quien aseguró que tanto el Vicealmirante como Martínez facilitaron el ingreso de los huachi-buques.
Entre ellos figura el Challenge Procyon, asegurado en marzo con 10 millones de litros de diésel ilegal que intentaron hacer pasar como aditivos para aceites.
El testimonio reveló que entre febrero de 2024 y febrero de 2025 ingresaron barcos como el Clearocean Mustang, Owl 4, María C, Cosmic Glory y el mismo Procyon.
El agente naviero Altamarítima S.A. de C.V., representado por Luis Omar Chong López, aparece en la indagatoria como responsable de los trámites de ingreso.
Chong, junto con su auxiliar Ernesto Cárdenas, habría gestionado la documentación que disfrazaba el huachicol como aditivos, garantizando la descarga en el puerto.
Este caso representa el segundo golpe a la Marina en menos de un mes, luego de la detención del Vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, sobrino político del exsecretario Rafael Ojeda.
Las investigaciones de la Fiscalía General de la República aún no alcanzan a Salvador Camargo, lo que despierta críticas sobre un trato desigual en la justicia.
El contraste resulta evidente: mientras un subalterno ya enfrenta un proceso judicial, el mando superior implicado permanece en libertad sin orden de captura.
El escándalo abre nuevas interrogantes sobre el grado de protección con que cuentan altos mandos navales y el impacto del huachicol fiscal en la seguridad nacional.









