México- El huachicol fiscal en México se ha convertido en una de las caras más violentas de la corrupción, con al menos siete muertes ligadas directamente a este delito.
Entre las víctimas se cuentan cuatro elementos de la Marina, tres exfuncionarios de la Fiscalía General de la República y un exintegrante de la Agencia Nacional de Aduanas.
El caso más reciente ocurrió en Puerto Peñasco, Sonora, donde el capitán Adrián Omar del Ángel Zúñiga perdió la vida durante una práctica de tiro real, reportada como accidente.
Del Ángel Zúñiga había trabajado como subadministrador de Operación Aduanera en Manzanillo, Colima, hasta 2023. En ese cargo lo sustituyó Sergio Emmanuel Martínez Covarrubias, quien fue secuestrado y asesinado semanas después de asumir funciones.
Horas antes, en Altamira, Tamaulipas, el capitán de navío Abraham Jeremías Pérez Ramírez fue encontrado muerto en su oficina en un aparente suicidio, tras revelarse que recibía sobornos para permitir el ingreso de buques con combustible ilegal.
A estas muertes se suma la del delegado de la FGR en Tamaulipas, Ernesto Cuitláhuac Vásquez Reyna, vinculada al aseguramiento de dos millones de litros de hidrocarburo al Cártel del Golfo en Reynosa.
En noviembre de 2024, un comando asesinó al contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, director general de Recaudación de Aduanas en Manzanillo, tras denunciar una red de corrupción vinculada con familiares del entonces secretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán.
También en 2024, la funcionaria Magaly Janet Nava Ramos y el exfuncionario Carlos Narváez Romero fueron asesinados en Colima y Ciudad de México, respectivamente, ambos relacionados con investigaciones sobre contrabando de combustible.
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, este delito se disparó, dejando expuesta una cloaca de corrupción y colusión entre crimen organizado y autoridades.









