Irapuato- En Irapuato, un conflicto entre Grupo Ferromex y la Fiscalía de Guanajuato ha escalado a un nivel que la empresa considera peligroso para la seguridad pública. Según la compañía ferroviaria, desde hace una semana las autoridades retienen un tren cargado con 10 millones de litros de gasolina, luego de un accidente que dejó seis personas muertas. La preocupación central: que el convoy, estacionado y vulnerable, se convierta en blanco de ordeña por parte de vándalos.
El siniestro ocurrió el miércoles pasado, cuando una locomotora ubicada al final del convoy se desprendió y embistió a varios autos que cruzaban las vías, sin que los señalamientos alertaran sobre su paso. Este hecho desató la indignación de la Gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, quien acusó a Ferromex de no cumplir con la reparación del daño a las familias y exigió el pago de la fianza comprometida.
Ferromex sostiene que la fianza de 20 millones de pesos —tres veces lo que exige la ley— fue cubierta el pasado 11 de agosto, además de 104 mil 400 pesos destinados a cubrir los gastos funerarios de las víctimas, respaldados con comprobantes bancarios. Aun así, el tren sigue detenido.
Fuentes de la compañía calificaron la retención como una obstrucción grave a las vías generales de comunicación y no descartan que el accidente haya sido provocado por vandalismo. Según sus cifras, en Guanajuato se vandalizan entre cuatro y seis trenes cada día, lo que agrava la preocupación sobre la seguridad ferroviaria en la región.
El caso mantiene en tensión a autoridades y empresa, mientras el riesgo latente de un cargamento tan grande de combustible en zona urbana despierta temor entre los habitantes.









