Estados Unidos— En una decisión que marca un nuevo giro en su política de seguridad hemisférica, el Departamento de Estado de Estados Unidos designó oficialmente como organizaciones terroristas a ocho grupos criminales latinoamericanos, entre ellos seis cárteles mexicanos de la droga. La medida, anunciada en febrero, busca endurecer la estrategia de Washington contra redes que, a su juicio, amenazan directamente la seguridad del pueblo estadounidense y desestabilizan el orden internacional en el hemisferio occidental.
Los grupos mexicanos incluidos en la lista son el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), los Cárteles Unidos, el Cártel del Noreste, el Cártel del Golfo y La Nueva Familia Michoacana. Estas organizaciones, según el aviso oficial, “representan un riesgo para la seguridad nacional, la política exterior y los intereses económicos de Estados Unidos”.
En un tono inusualmente duro, la Casa Blanca justificó la decisión al señalar que “la proximidad y las incursiones físicas de estos grupos en territorio estadounidense suponen un riesgo inaceptable para la seguridad nacional”.
Además de los cárteles mexicanos, también fueron designadas como organizaciones terroristas el Tren de Aragua, de Venezuela, y la Mara Salvatrucha (MS-13), originaria de El Salvador. En ambos casos, el Departamento de Estado subrayó que sus “campañas de violencia y terror en Estados Unidos y a escala internacional son extraordinariamente violentas, despiadadas y amenazan de forma similar la estabilidad del orden en el hemisferio occidental”.
Con esta declaración, el gobierno de Estados Unidos no solo refuerza su narrativa de combate frontal contra el crimen organizado transnacional, sino que además abre la puerta a nuevas acciones legales, económicas y militares contra estas estructuras criminales. Entre las posibles implicaciones se encuentran bloqueos financieros, restricciones migratorias, persecución judicial transfronteriza e incluso operaciones de seguridad más agresivas.
La designación también reaviva tensiones diplomáticas, especialmente con México, país de origen de la mayoría de las organizaciones enlistadas. La administración estadounidense ha reiterado que su objetivo es contener la crisis del fentanilo y otras drogas que, según cifras oficiales, han causado decenas de miles de muertes por sobredosis en su territorio.









