Irapuato- La violencia volvió a estremecer a Irapuato. El 30 de julio, una camioneta con placas de Michoacán ignoró un alto de la policía municipal, desencadenando una persecución que terminó frente a un hotel en la avenida Insurgentes, colonia Los Álamos. Lo que parecía una evasión común, se convirtió en una escena escalofriante: en el interior del vehículo se hallaron restos humanos y armamento de uso exclusivo del Ejército mexicano.
Los cuatro tripulantes, identificados como Alfredo Diego “N”, Gabriel de Jesús “N”, Selvin Omar “N” y José “N”, fueron detenidos en el lugar. Durante la inspección, las autoridades localizaron armas largas, cargadores, chalecos balísticos y bolsas con restos humanos que aún no han sido identificados.
La Fiscalía General del Estado de Guanajuato logró que fueran vinculados a proceso penal, luego de presentar dictámenes forenses y periciales que sostienen las acusaciones por desaparición de personas y portación de armas de uso exclusivo del Ejército. Un juez calificó como legal la detención y dictó prisión preventiva oficiosa para los cuatro imputados.
El caso ha sido turnado a la autoridad federal, debido a la gravedad de los delitos. Mientras tanto, el hallazgo despierta temor e indignación entre la ciudadanía, al exhibir una vez más cómo el crimen organizado sigue operando con brutalidad y cinismo.
El proceso apenas comienza, pero lo descubierto dentro de esa camioneta representa mucho más que un caso policial: es un recordatorio crudo de la violencia que acecha las calles.









