Puebla- Un operativo de inspección realizado por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Puebla derivó en una explosión que dejó dos agentes heridos, luego de que se localizaran restos humanos dentro de un vehículo abandonado en el municipio de Coronango.
El incidente ocurrió alrededor de las 10:00 horas de este lunes, cuando policías estatales acudieron a una zona de cultivo ubicada en los límites de las juntas auxiliares de San Antonio Mihuacán y Santa María Zoquiapan, tras el reporte ciudadano de un automóvil abandonado que presuntamente contenía restos humanos.
De acuerdo con Francisco Sánchez González, titular de la SSP, el vehículo, con placas de la Ciudad de México, tenía reporte de robo. En su interior los agentes hallaron bolsas negras con restos humanos, por lo que se procedió a acordonar el área con apoyo de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano.
Terrorismo en estado puro, Operativa Barredora del CJNG, dejo un coche con dos cuerpos como carnada para autoridades de Puebla, dejaron dos granadas que estallaron a los Elementos y Peritos (Información en el enlace) https://t.co/S1oQUKqppA pic.twitter.com/AefogNdiHd
— Blog del Narco México (@blogdelnarcomex) July 1, 2025
Mientras dos elementos de la Policía Estatal recorrían el perímetro, uno de ellos activó de forma accidental un artefacto desconocido al pisarlo, provocando una detonación que dejó a ambos policías heridos. Según el parte oficial, se trata de un hombre y una mujer; ella sufrió lesiones por esquirlas, aunque ambos se reportan estables y fuera de peligro.
En conferencia de prensa, el gobernador Alejandro Armenta Mier calificó el hecho como una reacción de grupos criminales ante los operativos desplegados por su administración para recuperar la seguridad en el estado. El secretario Sánchez González precisó que hasta el momento se desconoce el tipo de explosivo utilizado y aseguró que continúan las investigaciones para dar con los responsables.
El hallazgo del vehículo con restos humanos y la colocación de explosivos evidencian los riesgos crecientes para los cuerpos de seguridad en regiones donde la delincuencia organizada opera para amedrentar a las autoridades y la población.









