Estados Unidos- Un veterano del Cuerpo de Marines de Estados Unidos denunció públicamente el uso excesivo de la fuerza por parte de agentes federales luego de que su padre, Narciso Barranco, fuera arrestado y golpeado el pasado sábado por efectivos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), mientras realizaba labores de jardinería en un restaurante IHOP en Santa Ana, California.
El hecho ocurrió en el marco de una redada laboral, según informó CNN, que recogió el testimonio de Alejandro Barranco, hijo del detenido y exmilitar con 25 años de servicio. Alejandro relató que su padre, inmigrante mexicano sin documentos, ha vivido en EE. UU. desde los años noventa y no cuenta con antecedentes penales.
“Él siempre fue un buen padre. Nos enseñó a amar a este país y a servirlo. Esto que le hicieron no es justo”, expresó Alejandro, visiblemente afectado.
Un video difundido por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) muestra a agentes encapuchados y armados inmovilizando a Narciso en el suelo. Algunos portaban chalecos con la leyenda “US Border Patrol Police”, y posteriormente lo subieron a un vehículo sin distintivos, sujetándole los brazos a la espalda.
El DHS defendió la detención a través de su subsecretaria adjunta de Asuntos Públicos, Tricia McLaughlin, quien declaró que el sujeto “intentó evadir a las fuerzas del orden”, blandiendo una desbrozadora contra uno de los agentes y desobedeciendo instrucciones. “En todo momento se resistió y se negó a identificarse”, añadió.
Sin embargo, Alejandro refutó esa versión y explicó que su padre actuó con miedo al ver a “hombres enmascarados con armas grandes” que no se identificaron adecuadamente. “Él simplemente se asustó. Pensó que eran criminales y solo trató de protegerse”, sostuvo.
Actualmente, Narciso Barranco permanece bajo custodia de ICE, mientras se define su situación migratoria. Desde el centro de detención, logró comunicarse con su hijo para pedirle que recogiera sus herramientas y concluyera el trabajo que había quedado a medias. Según Alejandro, su padre se encuentra emocionalmente devastado, con hambre y sed, y se quebró en lágrimas durante una de las llamadas telefónicas.
El caso ha encendido el debate sobre el uso de la fuerza en las redadas migratorias y el trato a inmigrantes sin antecedentes penales, especialmente en contextos familiares donde miembros han servido en las fuerzas armadas.
“Nos sentimos traicionados”, dijo Alejandro. “Mi padre y mi madre trabajaron toda su vida para darnos una mejor oportunidad. Ahora que nosotros servimos a este país, ellos deberían tener una vía digna y justa para la legalización. Creo en un sistema mejor”.









