Guerrero— Un niño de apenas un año y dos meses de edad perdió la vida la tarde de este jueves, luego de ser arrastrado por la corriente de un río crecido en el municipio de San Marcos, en la región de la Costa Chica de Guerrero, a consecuencia de las intensas lluvias provocadas por el huracán Erick.
De acuerdo con el reporte de autoridades municipales, el trágico suceso ocurrió alrededor de las 15:30 horas, cuando una madre intentó cruzar el cauce del río con su hijo en brazos, sin imaginar la fuerza de la corriente. Ambos fueron arrastrados por el agua ante la mirada de vecinos que, de inmediato, solicitaron apoyo a policías y personal de Protección Civil Municipal.
La madre fue rescatada con vida metros adelante, mientras que el menor fue localizado poco después, ya sin signos vitales.
Ante este y otros incidentes relacionados con el paso del ciclón, el gobierno de Guerrero mantiene activa una alerta por la crecida de seis ríos, considerados en condición crítica y con riesgo de desbordamiento. Las zonas más afectadas son los municipios de Ometepec, Igualapa, Marquelia (con dos ríos en alerta), Florencio Villareal, Cruz Grande, Las Vigas y San Marcos.
Como parte de las medidas preventivas, más de 1,500 personas se han refugiado voluntariamente en 28 albergues temporales habilitados en 12 municipios. La mayor concentración de población desplazada se encuentra en:
- San Nicolás, con 792 personas en tres refugios (Punta Maldonado y El Tamal)
- Coyuca de Benítez, con 253 personas en cuatro albergues (entre ellos Playa Carrizal y colonia Venustiano Carranza)
- Cuajinicuilapa, con 90 personas en un refugio
- Acapulco, con más de 500 personas distribuidas en seis centros de resguardo en colonias como Llano Largo, Miramar y Renacimiento
Otros municipios con albergues activos incluyen San Marcos (81 personas), Las Vigas (90), Marquelia (48), Copala (36), Florencio Villarreal (41), Ayutla (14), Cuautepec (14) y San Luis Acatlán (3).
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de Guerrero exhortó a la población a no intentar cruzar ríos o arroyos crecidos y a mantenerse informada a través de los canales oficiales. Las autoridades insisten en que la prioridad es salvaguardar la vida humana, y se mantiene el monitoreo constante de ríos, caminos rurales y zonas de riesgo.









