México–El regreso de huachicoleros en autopistas del país es lo que está ocurriendo a plena vista de automovilistas y fuerzas de seguridad, tan solo ocho meses después de que el Gobierno federal anunciara con orgullo el desmantelamiento de puntos de venta clandestinos en varias carreteras del centro de México. Ahora, los vendedores de combustible robado han vuelto a instalarse en rutas del Estado de México, Querétaro, Puebla y San Luis Potosí, retomando su operación justo al borde del pavimento y sin esconderse.
En un recorrido realizado por REFORMA, se observaron patrullas de la Guardia Nacional estacionadas junto a expendios de gasolina ilegal en la autopista México-Querétaro. Incluso, algunos elementos aprovecharon estos sitios para lavar sus unidades, mientras convivían con los vendedores. Esta escena contrasta con los operativos del año pasado, cuando militares y fuerzas federales cerraron establecimientos clandestinos y detuvieron a 32 presuntos integrantes de una red liderada por Cirio Sergio Rebollo Mendoza, alias “Don Checo”, quien operaba entre Edomex, Hidalgo y Querétaro.
Las autoridades federales decomisaron pipas, armas, vehículos y 16 millones de pesos en efectivo, y aseguraron equipos valuados en 150 millones de pesos. Sin embargo, esos esfuerzos no evitaron que las organizaciones criminales retomaran el negocio ante la falta de vigilancia constante y la corrupción local.
Desde el municipio de Cuautitlán Izcalli hasta Querétaro, los puntos de venta proliferan fuera de casas nuevas o pequeños puestos improvisados cubiertos con lonas, que se confunden con expendios de madera o supuestos autolavados. En algunos de ellos se esconde combustible detrás de tanques de agua tratada.
Un mando de la Guardia Nacional, entrevistado en la caseta de Tepotzotlán durante el Operativo Vacaciones 2025, afirmó que hay operativos en curso, incluso con drones, y que las investigaciones se mantienen abiertas. Sin embargo, la realidad observada muestra una red activa que aprovecha la necesidad económica de las comunidades y la debilidad en la vigilancia.
Un superintendente de Pemex en temas de seguridad admitió que, pese a las campañas de disuasión, los grupos delincuenciales han sabido moverse por zonas donde existen deficiencias en la supervisión, y que las denuncias que interpone Pemex ante la FGR coinciden con los ductos que atraviesan el centro del país.









