Veracruz- Presuntos sicarios secuestraron y asesinaron a la maestra jubilada Irma Hernández en Veracruz, pero la polémica no terminó con su hallazgo: el médico que realizó la necropsia carece de especialidad forense.
El caso desató una ola de cuestionamientos luego de que la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, presentara públicamente a José Eduardo Márquez Nava como el médico legista responsable de determinar la causa de muerte de la maestra, secuestrada el 18 de julio por presuntos miembros de la Mafia Veracruzana en Álamo Temapache.
En un video previo a su muerte, Irma fue obligada a aparecer sometida, amenazando a otros taxistas para que pagaran “cuotas” al crimen organizado. Su cuerpo fue localizado días después en un narcocampamento.
Durante la conferencia, Márquez Nava explicó que Irma murió a causa de un infarto derivado de la violencia que sufrió, señalando múltiples lesiones externas y alteraciones en el corazón. Sin embargo, usuarios y especialistas cuestionaron su intervención al descubrir que no posee una especialidad en medicina forense, según el Registro Nacional de Profesionistas, donde sólo figura su cédula de médico cirujano expedida en 2018 por la Universidad Autónoma de Tlaxcala.
La Fiscalía General del Estado de Veracruz respondió que Márquez Nava sí cuenta con acreditación vigente en el Sistema Nacional de Control y Confianza, lo que, según su postura, lo avala como perito médico conforme a los artículos 368 y 369 del Código Nacional de Procedimientos Penales.
“El dictamen se emitió conforme a protocolos periciales y con base en la intervención directa del médico”, indicó la fiscalía. Además, subrayó que Márquez Nava posee conocimientos en medicina y patología forense, aunque no cuenta con especialidad formal.
Por su parte, la gobernadora Rocío Nahle sostuvo su versión sobre el caso:
“La maestra fue violentada, eso lo dije. Después de ser violentada, padeció un infarto. Esa fue la realidad, les guste o no les guste”.
El caso de Irma Hernández no solo refleja la crueldad con la que operan los grupos criminales en la región, sino también deja ver vacíos institucionales en materia de atención forense y credibilidad pericial, en un estado marcado por la violencia y la desconfianza.









