Redacción
Tamaulipas.– En Tamaulipas, la pelea entre grupos del crimen organizado se ha recrudecido ahora con el uso drones, para ello, los grupos delictivos han adquirido equipos para detectar estos artefactos e inmovilizarlos.
Tan solo el fin de semana pasado se incautaron 22 de estos aparatos e inhibidores de vuelo, junto con 151 objetos explosivos.
Desde el año pasado, la Secretaría de Seguridad Pública del estado alertó sobre la incautación de al menos cinco drones pertenecientes a la delincuencia organizada.
De acuerdo con información a la que tuvo acceso MILENIO, estos son utilizados como una especie de misiles a los que, de manera casera, se les adhieren explosivos que dejan caer sobre sus enemigos.
También se les atribuye un uso para la vigilancia de rivales y cuerpos de seguridad, contrabando, así como para provocar incendios.
La lucha por territorio que sostiene el grupo Escorpiones, de Matamoros, contra Los Metros, de Reynosa, ambos escisiones del Cártel del Golfo que operan en la frontera norte de Tamaulipas, ha dejado ver videos —que circulan en redes sociales— sobre la ventaja que les da el uso de esta tecnología para atacar de manera sorpresiva a sus rivales, principalmente en la zona de Miguel Alemán, Reynosa, Río Bravo y Matamoros.
Las imágenes podrían parecer de un videojuego como Call of Duty, pero no lo son.
La narrativa de los jóvenes que manejan estos aparatos deja claro que se trata de integrantes del CDG que aseguran haber dado en el blanco y eliminado a varios enemigos.
También hay evidencia de que los drones aparecen durante las balaceras; con ellos graban enfrentamientos y su visión nocturna ha permitido observar el uso en combate de los vehículos llamados “monstruos”, unidades fabricadas con blindaje artesanal.
Sin embargo, la adquisición de tecnología para tener ventaja en sus enfrentamientos también incluye la compra de detectores de drones, dispositivos que utilizan tecnologías como radar, radiofrecuencia, acústica y video para identificar y localizar drones, así como la ubicación de sus operadores. Pueden alertar sobre su presencia en tiempo real.
Los más comunes, explican elementos de corporaciones que han participado en los decomisos de estos aparatos, son los de radiofrecuencia, que detectan las señales de radio que los drones usan para comunicarse con su controlador.
Pero los hay más sofisticados, como los de radar, que tienen una cobertura más amplia y pueden detectar objetos voladores incluso si no transmiten señales, lo que resulta crucial para la seguridad.
Los grupos delictivos también han estado comprando inhibidores de drones, sistemas diseñados para detectar, rastrear, identificar y neutralizar estos aparatos.
Hay equipos que incluso tienen la capacidad de hacerlos caer o atraerlos para incautarlos. Se utilizan en entornos de alta seguridad para proteger contra amenazas como el envío de paquetes peligrosos, la contrainteligencia o ataques.









