Irapuato- La historia de María del Rocío Ibarra Escalera, cocinera tradicional originaria de Irapuato, comenzó desde los 10 años entre cocinas de rancho y celebraciones familiares, donde aprendió a preparar barbacoa, mole y guisos típicos observando, probando y memorizando, sin recetas escritas.
Con el tiempo decidió alejarse de la comida rápida y optar por lo casero, convirtiendo su gusto en vocación y posteriormente en un compromiso con la preservación de la cocina tradicional de su municipio. Su propuesta culinaria parte de la identidad irapuatense, integrando ingredientes emblemáticos como la fresa, además de hierbas y flores comestibles, aportando color, aromas y combinaciones que respetan los sabores originales.
Entre sus platillos más reconocidos destacan los sopes y tortillas fritas de maíz azul, estas últimas acompañadas con arrachera en salsa de fresa, además de la barbacoa, que se ha convertido en su preparación insignia. Con un taco de barbacoa con tuétano obtuvo el segundo lugar en el Festival de la Fresa de Irapuato. También figuran en su menú chilaquiles y pan de elote.
A su corta edad, enfrenta el reto de romper estereotipos dentro de la cocina tradicional. Señala que con frecuencia los comensales preguntan por su madre, sin saber que ella encabeza la preparación de los alimentos. Para María del Rocío, cocinar es también una responsabilidad cultural ante el alejamiento de estas prácticas por parte de nuevas generaciones.
Parte de ese conocimiento ya lo transmite en casa. Ha comenzado a enseñar recetas a sus hijos; uno de ellos, de 15 años, ya prepara barbacoa y aprende a elaborar gorditas. Considera que enseñar cocina implica respeto por los ingredientes y valoración del trabajo detrás de cada platillo. Desde su visión, la cocina tradicional es un lenguaje común que une generaciones y mantiene vivas las raíces gastronómicas de Irapuato y Guanajuato.
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