México- Un breve video publicado en TikTok por Yossi Vega, usuaria identificada como @yossivegaa, detonó una conversación nacional sobre la desconexión entre el mérito académico y las oportunidades laborales. Vestida con su uniforme de trabajo, la joven expresó su sorpresa al ver cómo excompañeras con calificaciones bajas disfrutan de una vida de viajes, mientras ella, egresada con promedio de 10, vive con el salario mínimo.
En el clip, difundido a mediados de agosto de 2025 y que superó las 100 mil reproducciones en pocos días, Vega escribió:
“Yo viendo cómo mis amigas, las que sacaban puros 5 y 6, se la viven viajando, y yo, que salí con 10, vivo con el salario mínimo.”
@yossivegaa ahora si q la escuela no te garantiza nada pues, y como alguien decía eres vivo en la escuela pero en la vida real no tanto🥲🥲 #humor #contenido #fyp #amigos #trabajo #escuela ♬ sonido original – snoopytumbadoo
La publicación fue acompañada por la frase “Ahora sí que la escuela no te garantiza nada”, un sentimiento que miles de usuarios compartieron en comentarios y que llevó la historia a noticieros y portales informativos.
Ante la viralidad, Vega aclaró en otro video que no pretendía quejarse, sino desahogarse. Sin embargo, su testimonio se convirtió en un espejo para miles de jóvenes profesionistas en México, quienes enfrentan un escenario laboral marcado por salarios bajos, empleos sin prestaciones y puestos alejados de su formación universitaria.
Datos que confirman la crisis
Estudios respaldan la realidad expuesta por la joven. La Encuesta Nacional de Egresados (ENE) ha revelado que 7 de cada 10 profesionistas en su primer empleo perciben menos de 8 mil pesos mensuales. Asimismo, un sondeo del portal OCC de finales de 2024 señaló que el 56% de los recién egresados considera la falta de experiencia como su mayor obstáculo para conseguir un empleo mejor remunerado.
Especialistas en capital humano coinciden en que existe una brecha entre las competencias que se enseñan en la universidad y las que demanda la industria, situación que dificulta la inserción laboral y prolonga la precariedad en los primeros años de carrera profesional.
El caso de Yossi Vega no es aislado, pero sí ha servido como catalizador para una discusión urgente: cómo transformar el modelo educativo y el mercado de trabajo para que el esfuerzo académico tenga una recompensa justa.
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