Guanajuato— El estado de Guanajuato encabezó la lista nacional de masacres durante el primer cuatrimestre de 2025 con 25 eventos de violencia colectiva, mientras que se colocó en segundo lugar por asesinatos de policías, con 22 casos, según datos recopilados por Causa en Común y el Registro Nacional de Personas Desaparecidas.
El deterioro de la seguridad pública también se refleja en seis víctimas de desaparición reportadas en el mismo periodo, una cifra significativa frente a cero casos registrados en 2024. Además, Guanajuato ocupa el tercer lugar nacional en hallazgos de cadáveres con signos de tortura, con 22 casos, y el segundo lugar en enfrentamientos entre grupos criminales y fuerzas de seguridad, con 18 incidentes registrados.
El investigador Fernando Escobar, de Causa en Común, alertó sobre inconsistencias en el registro de delitos en la entidad. “Delitos como la desaparición forzada o cometida por particulares a veces se diluyen en una categoría ambigua llamada ‘otros delitos contra la libertad’. Lo preocupante es que Guanajuato no tiene ningún caso registrado ahí, lo que puede generar una percepción falsa de ausencia del delito”, explicó.
A pesar de la omisión en esa categoría, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas ya contabiliza seis víctimas en los primeros cuatro meses del año. Aunque el estado aún se encuentra lejos de los niveles del Estado de México, el aumento evidencia una reaparición del fenómeno en la región.
Otro de los datos que dibujan la gravedad de la situación es la violencia contra cuerpos de seguridad: Guanajuato no solo tiene una alta tasa de homicidios de policías, sino que también ocupa el segundo lugar en hallazgos de cuerpos mutilados o desmembrados, con 19 casos en este lapso.
En cuanto a delitos patrimoniales, la extorsión representa un desafío creciente. Guanajuato figura en el segundo lugar nacional por este delito, que además tiene uno de los índices más altos de cifra negra. León, en particular, concentra el 75% de los casos registrados en todo el estado, lo que refuerza su papel como epicentro de las dinámicas criminales.
“Las cifras muestran una operatividad criminal sostenida, con impactos directos sobre autoridades y población civil. Es urgente una estrategia de seguridad integral y territorializada”, subrayó Escobar.









