México – Aunque durante años el Gobierno federal aseguró que no habría nuevos impuestos, el paquete económico 2026 pinta un escenario distinto. La propuesta de Ley de Ingresos, que será discutida en la Cámara de Diputados, contempla incrementos significativos en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), afectando directamente a millones de consumidores.
El golpe más fuerte vendrá para quienes compran refrescos, jugos o bebidas saborizadas. La cuota pasaría de 1.6451 a 3.0818 pesos por litro, un aumento del 87 por ciento. La medida busca encarecer estos productos con el argumento de reducir su consumo por motivos de salud pública.
Pero no solo los refrescos tradicionales pagarán más. Por primera vez, Hacienda propone aplicar el mismo impuesto a bebidas con endulzantes no calóricos, como las versiones “light”, “cero” o “sin azúcar”, que suelen consumirse como alternativas más saludables.
El tabaco tampoco se libra. Para cigarros, puros y otros productos elaborados se plantea elevar la tasa del 160 al 200 por ciento, lo que encarecería considerablemente cada cajetilla.
Y hay más: los videojuegos con contenido violento también serán gravados. Se prevé aplicar un impuesto del 8 por ciento a su venta, bajo el argumento de regular productos que, según el Gobierno, pueden tener impacto en la conducta de menores. Además, los juegos con apuestas y sorteos subirán del 30 al 50 por ciento en su carga impositiva.
Con este paquete de ajustes, el Gobierno federal espera recaudar 42 mil millones de pesos adicionales, la mayoría provenientes del consumo de bebidas saborizadas.
Según la iniciativa, “una parte” de ese dinero se destinará a programas de salud, aunque no se ha especificado qué porcentaje ni cómo se ejecutará.
De aprobarse tal como está, 2026 podría convertirse en uno de los años con mayor impacto fiscal para los consumidores en productos cotidianos y de entretenimiento.









