Redacción
La competencia de trajes típicos de Miss Universo siempre es uno de los momentos más esperados para los fans y el público general, por lo que muchos querían saber, incluso desde antes, cuál sería el atuendo elegido para Fátima Bosch.
Esto, como cada año, se da a conocer meses antes del certamen, pero no fue hasta hoy, 19 de noviembre, que Miss México pudo desfilar con él y demostrarle al mundo lo hermosa y poderosa que es la riqueza cultural de nuestro país.
El traje, diseñado por el mexicano, Fernando Ortiz, fue presentado por Fátima Bosch en una reinterpretación moderna de Xochiquetzal, la “flor preciosa” del imperio mexica.
El diseñador describió su creación como un símbolo vivo: cada pétalo, cada pluma y cada línea dorada representan la unión entre la tierra, el cielo y la energía del sol. El rojo de las flores alude a la sangre noble que alimenta la tierra; el turquesa, al aliento celestial; y el dorado, al fuego sagrado otorgado por Tonatiuh.
Uno de los elementos más impactantes del diseño son los colibríes, representados como espíritus que acompañan a Fátima en cada paso. En la cosmovisión mexica, los tzinitzcan simbolizan a los guerreros caídos que regresan convertidos en mensajeros del sol. Para el desfile, estas pequeñas aves rodean el atuendo como si danzaran en un vuelo eterno.
La pieza incluye un majestuoso penacho, detalles minuciosos en pedrería y una capa con la constelación de las Pléyades, un guiño al conocimiento astronómico del antiguo imperio. El resultado es un traje que no solo luce espectacular, sino que también respira historia, espiritualidad y un profundo respeto por las raíces de México.









