León— La comunidad animalista de León vive días de indignación, dolor y exigencia de justicia tras el envenenamiento masivo registrado en el albergue Casa Hogar Goyito A.C., donde seis perros murieron y 30 más resultaron intoxicados luego de consumir croquetas presuntamente envenenadas, entregadas como donativo.
De acuerdo con la directora del refugio, Karina Castellanos, el ataque ocurrió el pasado viernes 7 de noviembre, cuando un hombre que dijo llamarse “Juan Carlos” arribó en un vehículo blanco tipo Versa o Aveo, ofreciendo alimento ante la crisis de abastecimiento del albergue. El sujeto se negó a proporcionar su identificación y rechazó ser fotografiado.
“Dijo que no quería publicidad, que solo venía a ayudar”, contó Castellanos. Las croquetas fueron servidas por la noche, sin aparentes anomalías. Sin embargo, a la mañana siguiente, seis perros fueron encontrados sin vida y decenas presentaban síntomas graves de intoxicación.
“Me llamaron a las nueve de la mañana para decirme que había perritos muertos. Fue horrible”, expresó la rescatista, quien confirmó que ese alimento fue la única variable nueva en la dieta, lo que fortaleció las sospechas de un envenenamiento intencional.
Tras la denuncia pública en redes sociales, personal del Centro de Control y Bienestar Animal (CCBA) acudió al albergue para recomendar la preservación de los cuerpos para su análisis forense. Uno de los canes será llevado a necropsia, cuyos resultados formarán parte de la denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado de Guanajuato (FGEG).
La comunidad animalista sigue con atención el caso, luego de que se confirmara que el presunto responsable ya fue identificado, aunque hasta el momento se desconoce su paradero.
Los perros afectados continúan bajo tratamiento veterinario; se les administró carbón activado, leche y aceite de oliva como primeros auxilios. Tres de ellos permanecen en estado delicado y serán hospitalizados.
Ante lo sucedido, Casa Hogar Goyito A.C. anunció nuevos protocolos estrictos para donaciones, entre los que destacan:
- Solicitud de INE a donadores
- Registro fotográfico de la persona y del donativo
- Rechazo de costales abiertos, reenvasados o sin sello original
“Estas medidas no son por desconfianza, sino por protección. Cuidarlos es un acto de amor. Protegerlos, una obligación”, señaló el refugio.
Entre lágrimas, indignación y determinación, Karina Castellanos envió un mensaje que ha resonado en activistas, veterinarios y ciudadanos:
“No lloro de tristeza, lloro de rabia. No quiero que esta historia se repita nunca más”.
El albergue solicita apoyo económico, alimento certificado y respaldo veterinario para continuar el tratamiento de los animales afectados, mientras la ciudadanía exige que el caso no quede impune y que se aplique todo el peso de la ley contra el responsable.









