Guerrero- La emboscada contra policías comunitarios en Ayutla de los Libres estremeció este fin de semana a la Costa Chica de Guerrero. En los últimos minutos del sábado, un grupo armado sorprendió a integrantes de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) cuando se desplazaban de la comunidad de El Cortijo hacia la localidad de El Rincón, originando un ataque despiadado que dejó al menos ocho elementos sin vida y varios heridos cuya situación médica se mantiene reservada.
Los primeros testimonios narran escenas de verdadero horror: los policías comunitarios, originarios del mismo pueblo al que protegían, apenas tuvieron posibilidad de reaccionar antes de que se escucharan las ráfagas de armas largas. Nadie en la región había visto una emboscada de tal magnitud desde hace años, y muchos pobladores aseguran que los disparos se escucharon hasta comunidades vecinas.
Ayer, en medio de un clima de dolor, los féretros de los ocho elementos fueron colocados en la cancha municipal de El Cortijo, donde la comunidad se congregó para despedirlos. Una misa solemne, entre aplausos, llanto y consignas de justicia, fue el último adiós antes de que los cuerpos fueran sepultados en el panteón del pueblo. Los vecinos describieron a las víctimas como hombres de “honor y valentía”, que decidieron armarse y organizarse para frenar la violencia que desde hace meses azota la región.
La Fiscalía de Guerrero confirmó que la emboscada ocurrió en una zona donde desde hace tiempo existe una cruenta disputa territorial entre los grupos criminales conocidos como “Los Ardillos” y “Los Rusos”. Aunque aún no se ha adjudicado formalmente la autoría del ataque, las autoridades alertaron que la cifra de muertos podría aumentar en las próximas horas debido a la gravedad de algunos heridos.
El municipio de Ayutla de los Libres viene arrastrando una ola de violencia desde inicios de 2024, la cual incluso obligó a suspender clases y actividades comerciales durante varios días. Tan solo en octubre del año pasado, el exlíder de la UPOEG, Bruno Plácido Valerio, fue asesinado en pleno centro de Chilpancingo. El temor ha vuelto a instalarse en las comunidades de la región, mientras los habitantes exigen acciones contundentes para frenar la violencia y evitar que más familias se enluten.









