Redacción
Guanajuato.– En Guanajuato, la violencia homicida ha dejado en orfandad a casi 3 mil niñas, niños y adolescentes, de acuerdo con cifras oficiales de la Comisión Estatal de Atención a Víctimas, desde su creación en 2020 hasta el mes de julio de 2025.
A esta cifra se suman 773 menores, quienes tienen a sus madres o padres desaparecidos.
Todos ellos pasaron de una infancia normal, con risas y juegos, a convertirse en víctimas indirectas del delito, y hoy reciben apoyos económicos y alimentarios de dicha comisión.
MILENIO informó este lunes que, de acuerdo con un reporte obtenido por transparencia con fecha de 2022 al 15 de mayo, al menos 135 niños quedaron en orfandad luego de que sus madres fueron víctimas de feminicidio.
Sin embargo, la cifra aumentó a 168, luego de que se incluyó en la lista a los hijos de madres que se reportan como desaparecidas, por lo que la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo anunció un fondo inicial de 5 millones de pesos para su atención.
En entrevista para MILENIO, Jaime Rochín del Rincón, comisionado estatal de Atención a Víctimas, explicó que la cifra es mucho mayor cuando se incluye a los niños que quedaron en orfandad al perder a su mamá, papá o a ambos en un hecho violento, aun cuando éste no sea considerado feminicidio.
“Tenemos cerca de tres mil niñas, niños y adolescentes que han sido víctimas indirectas de homicidios y de feminicidio, cerca de 3 mil sobre homicidio de mamá o papá o feminicidio. De manera específica son 2 mil 997”.
Del total de casos de orfandad por homicidio de los padres, en 338 se tiene que la madre fue asesinada, aunque no en todos los casos se han tipificado como feminicidio, mientras que en 2 mil 659 casos fue el padre.
En la mayoría de estos casos, los menores quedan bajo el resguardo y tutela de sus abuelas, quienes ejercen la labor de cuidado.
Al desglosar la cifra de los 763 niños que quedaron en orfandad porque sus progenitores están desaparecidos, destaca que en 190 casos la madre se encuentra desaparecida, y en 533 fue el padre.
Estos casos enfrentan un reto doble, pues las abuelas, tías y el núcleo familiar suelen cambiar su estilo de vida, dejando atrás sus empleos para unirse a colectivos de búsqueda de desaparecidos y localizarles.
“Hay casos donde en la práctica la desaparición de la madre específicamente o el asesinato de la madre genera orfandad total.
“Sobre todo, porque a veces, en el caso de feminicidio, es el padre el feminicida y entonces en esos casos también pierden padre y madre en la práctica”, explicó Rochín del Rincón.









