México- La industria automotriz mexicana, uno de los motores económicos más importantes del país y un referente internacional en manufactura, enfrenta un escenario de incertidumbre ante la posible implementación de aranceles a las importaciones provenientes de China. La propuesta, actualmente en evaluación por el Congreso, surge en un contexto de tensiones crecientes entre Washington y Beijing, que han derivado en presiones para que México adopte una postura similar a la de su principal socio comercial: Estados Unidos.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido la medida como una estrategia para fortalecer la producción nacional; sin embargo, el sector automotriz advierte que los efectos podrían ser severos. El principal problema radica en la alta dependencia de componentes electrónicos fabricados en China, especialmente las pantallas táctiles del tablero, hoy indispensables en la mayoría de los vehículos modernos.
Representantes del sector señalan que México produce prácticamente ninguno de estos componentes, y que reemplazar a los proveedores chinos tomaría años, además de provocar un incremento inmediato en los costos de producción. Aumovio, compañía alemana instalada en Guadalajara que fabrica pantallas para marcas como Ford, General Motors y Stellantis, manifestó su preocupación al subrayar que la construcción de nuevas redes de suministro implicaría fuertes inversiones y capacitación especializada a largo plazo.
Amapola Grijalva, de la Cámara de Comercio México-China, advirtió que el incremento arancelario podría poner en riesgo la estabilidad del sector automotriz, uno de los pilares del T-MEC, acuerdo que ha permitido a México consolidarse como socio estratégico de Estados Unidos y Canadá. “Hay componentes, como baterías eléctricas y partes electrónicas, que simplemente no se pueden obtener en otros lugares con la misma eficiencia”, señaló.
La postura mexicana también responde a inquietudes de Washington, que acusa a fabricantes chinos de utilizar a México como plataforma para ingresar mercancías al mercado estadounidense sin pagar aranceles. Observadores consideran que la iniciativa de Sheinbaum busca enviar una señal de alineamiento con la administración estadounidense, al tiempo que intenta proteger a los productores nacionales ante un déficit comercial con China que alcanzó los 120 mil millones de dólares el año pasado.
No obstante, algunos sectores vislumbran oportunidades. La empresa Kold Roll, dedicada a la producción de barras de acero, asegura que estas medidas podrían abrir nuevos espacios de crecimiento ante la reconfiguración de las cadenas de suministro globales.
México, que en 2023 superó a China como principal socio comercial de Estados Unidos, envía más del 80% de sus exportaciones al norte, incluyendo cerca de 3 millones de automóviles cada año. Cualquier alteración en la cadena de suministro automotriz, advierten expertos, podría tener repercusiones profundas no solo en la economía nacional, sino en el equilibrio comercial de toda la región.









