Guanajuato- Un equipo multidisciplinario de académicos de la Universidad de Guanajuato (UG) obtuvo el tercer lugar en el concurso Sustainable Aviation Fuels México 2025, al presentar una innovadora propuesta para producir turbosina verde a partir de residuos agrícolas, principalmente de la pata de maíz, como una alternativa más limpia y viable para la industria de la aviación.
El grupo estuvo conformado por el Dr. Eduardo Sánchez y el Dr. Juan Gabriel Segovia Hernández, profesores del Departamento de Ingeniería Química de la División de Ciencias Naturales y Exactas del Campus Guanajuato; el Dr. César Ramírez Márquez, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; el Dr. Juan José Quiroz, del Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (CIATEC) en León; y el Dr. Gabriel Contreras, de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.
La propuesta, titulada “Transformando residuos agroindustriales en combustibles sostenibles: innovando con la ruta de furanos para la producción de SAF en México”, plantea una ruta poco explorada para la obtención de bioturbosina, aprovechando residuos agroindustriales que comúnmente se consideran desecho.
El Dr. Juan Gabriel Segovia Hernández explicó que desde hace varios años el equipo ha trabajado en la obtención de productos químicos a partir de materia orgánica y residuos agrícolas, como maíz, sorgo y trigo, con el objetivo de desarrollar alternativas energéticas más limpias y sustentables. Recordó que incluso contaron con proyectos avalados por el entonces Conacyt, enfocados en la producción de combustible para aviación a partir de este tipo de residuos.
El investigador detalló que el concurso no se limitó a la presentación de una propuesta, sino que implicó un seguimiento de un año, con evaluaciones mensuales y acompañamiento de aerolíneas, que revisaban la viabilidad técnica y económica del proyecto. De las propuestas iniciales, solo cinco llegaron a la etapa final.
A diferencia de los proyectos que obtuvieron el primer y segundo lugar, los cuales siguieron la ruta de los alcoholes —más explorada académicamente—, la propuesta de la UG destacó por plantear una ruta integral a través de furanos, desde el residuo agrícola hasta la obtención de bioturbosina.
Segovia Hernández subrayó que, ante la imposibilidad de electrificar aeronaves por su tamaño y consumo energético, el desarrollo de combustibles más limpios representa una de las alternativas más viables para reducir las emisiones contaminantes del sector aéreo. Asimismo, resaltó la importancia de fortalecer la vinculación entre universidades e industria, al considerar que este tipo de colaboraciones permiten que el conocimiento académico se traduzca en soluciones reales para los retos del sector productivo.









