Saltillo, Coahuila— La capital coahuilense ha sido escenario de un hecho inédito y polémico: la apertura del primer templo satánico en la entidad, impulsado por un grupo que se hace llamar “Los Guardianes de Lucifer”. Aunque el anuncio ocurrió el pasado 25 de agosto, fue en las últimas horas cuando el tema se viralizó en redes sociales, dividiendo opiniones en una región con fuerte tradición católica.
De acuerdo con la información difundida por la propia congregación en TikTok y Facebook, este colectivo se autodefine como un grupo de estudio esotérico que busca explorar prácticas relacionadas con Lucifer, la Santa Muerte y rituales del llamado “sendero de la mano izquierda”.
Las imágenes compartidas en sus plataformas muestran a ocho personas vestidas de negro y con el rostro cubierto, reunidas entre símbolos como pentagramas, cráneos y cruces invertidas. En los altares también aparecen representaciones de Baphomet, Belial, Leviatán y la Santa Muerte, junto con un tablero Ouija.
La agrupación asegura que sus reuniones se realizan en un espacio privado cuya ubicación no ha sido revelada. Según sus administradores, quienes deseen integrarse deben establecer contacto directo mediante mensajes privados. Actualmente, su página de TikTok cuenta con poco más de 600 seguidores, mientras que en Facebook supera los 300 miembros.
Un templo satánico en tierra de mayoría católica
El surgimiento de este grupo ha generado asombro debido a que Coahuila es considerado un estado profundamente católico. De acuerdo con encuestas locales, en 2020 el 74.9% de la población se declaró católica, frente al 80% registrado en 2010. Al mismo tiempo, aumentaron los creyentes evangélicos (13.4%) y las personas sin religión (10.9%).
Pese a la noticia, hasta el momento la Diócesis de Saltillo no ha emitido un posicionamiento oficial. Sin embargo, expertos consideran que la aparición pública de un templo satánico representa un reto cultural y social en una entidad donde la fe católica aún concentra más de un millón de fieles.
La apertura del templo de “Los Guardianes de Lucifer” no solo marca un precedente en Saltillo, sino que también abre el debate sobre la libertad religiosa, la diversidad de creencias y los límites de la tolerancia en una sociedad en transformación.









