Valle de Santiago— El agua del cráter de Rincón de Parangueo adquirió una llamativa tonalidad rojiza, un fenómeno que volvió a captar la atención en redes sociales y despertó el interés por las leyendas que rodean a las Siete Luminarias, uno de los conjuntos de formaciones volcánicas más singulares de la entidad.
El cambio de color sorprendió por el contraste entre el agua rojiza y el suelo blanquecino del cráter, una característica que distingue a este sitio natural de Valle de Santiago. Las imágenes y comentarios sobre el fenómeno reavivaron las historias populares que, desde hace años, relacionan esta coloración con supuestos presagios.
Entre los antecedentes que volvieron a mencionarse figura el episodio registrado el 19 de septiembre de 1985 en el lago cráter La Joya, también se reportó una tonalidad similar. La coincidencia ha alimentado creencias que asocian el agua roja con la llegada de acontecimientos extraordinarios o desastres naturales; sin embargo, no existe evidencia científica que respalde estas interpretaciones.
¿Por qué el agua del cráter se vuelve roja?
Aunque el origen de la coloración observada en Rincón de Parangueo todavía no está esclarecido, existen distintas explicaciones naturales que podrían ayudar a comprender este tipo de fenómenos.
Entre las posibles causas se encuentran la proliferación de algas, bacterias y otros microorganismos capaces de desarrollarse en ambientes con altas concentraciones de sales y minerales. Las condiciones químicas del agua, así como los cambios en su oxigenación, también pueden influir en su apariencia.
Las leyendas que rodean a las Siete Luminarias
La aparición de agua roja también ha reavivado una de las leyendas más conocidas de la región. De acuerdo con la tradición popular, un antiguo mozo de hacienda habría alterado los resultados relacionados con el tipo de agua del cráter y, posteriormente, se habría quitado la vida en el túnel de acceso. El relato cuenta que su sangre se mezcló con el agua y que esta cambia de color para advertir sobre posibles catástrofes.
Esta historia forma parte del imaginario colectivo que rodea a las Siete Luminarias, un conjunto de cráteres volcánicos que destaca tanto por sus características geológicas como por las narraciones transmitidas entre generaciones.









