Nicaragua- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que en el país “no volverá a haber elecciones”, al asegurar que impulsará cambios legales para impedir que la oposición pueda acceder al poder mediante procesos electorales.
Durante la conmemoración del 47 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, el mandatario sostuvo que los grupos opositores buscan regresar al gobierno para beneficiarse de los recursos públicos y descartó la posibilidad de que vuelvan a competir por el Ejecutivo.
“No volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder”, declaró Ortega, quien además anunció que trabajará con la Asamblea Nacional y otras instancias para promover leyes que, según dijo, establezcan “un muro” contra quienes calificó como “golpistas” y “vendepatrias”.
El líder sandinista también acusó a la oposición de conspirar para organizar partidos políticos con el objetivo de ganar futuras elecciones y reiteró que, mientras permanezca en el poder, no permitirá que fuerzas políticas respaldadas, según él, por Estados Unidos vuelvan a gobernar Nicaragua.
🇳🇮#AHORA – El momento en que el régimen de Daniel Ortega anuncia que en Nicaragua no habrá más elecciones, con el fin de evitar que la oposición llegue al poder.pic.twitter.com/FFYkBAAVnf
— DatoWorld (@DatosAme24) July 20, 2026
Daniel Ortega, de 80 años, gobierna el país desde 2007 en su segundo periodo al frente del Ejecutivo y actualmente comparte el poder con su esposa, Rosario Murillo, quien ocupa el cargo de copresidenta tras la reforma constitucional que modificó la estructura del gobierno.
Tras las declaraciones del mandatario, el movimiento opositor Renacer, integrado por exiliados nicaragüenses, aseguró que el gobierno renunció públicamente a cualquier apariencia de competencia democrática.
En un pronunciamiento, la organización sostuvo que las declaraciones de Ortega confirman que el régimen gobierna por la fuerza y no por el consentimiento ciudadano, al tiempo que consideró que el cierre de la vía electoral representa la culminación de un proceso de concentración absoluta del poder.
Renacer afirmó que, sin garantías, libertades ni competencia política, las elecciones dejan de ser un mecanismo de participación ciudadana para convertirse en un instrumento de legitimación del régimen. Asimismo, señaló que la recuperación de la democracia dependerá de la organización de la sociedad nicaragüense y no de procesos electorales controlados por el propio gobierno.









