Redacción
Washington. Estados Unidos calificó a Cuba como una “amenaza” para su seguridad nacional. A través de un reporte de 100 páginas titulado “Cuba. La capital del comunismo en el siglo XXI”, el gobierno estadounidense sostiene que la isla lleva 67 años operando una estrategia para interferir y desestabilizar los intereses de Washington.
La administración del presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, acusa al gobierno cubano de intentar “socavar, degradar y desestabilizar a Estados Unidos”. Según el documento, esta estrategia recurre a operaciones de inteligencia, redes de influencia y vínculos con grupos políticos y sociales.
El informe señala que Cuba entrenó a terroristas, dio asilo a fugitivos e infiltró instituciones estadounidenses. Además, la acusa de respaldar a la “extrema izquierda” y operar una red de espionaje cuya penetración superó las propias expectativas de La Habana.
Dichas acusaciones pertenecen a la evaluación del Departamento de Estado y representan la postura oficial del Gobierno de Estados Unidos.
Otra de las principales denuncias del reporte sostiene la presencia de actores extranjeros en la isla. El Departamento de Estado asegura que Cuba alberga cada vez más instalaciones de inteligencia y seguridad de países rivales de Washington.
Detalla que Rusia, China e Irán han reforzado sus lazos con La Habana y afirma que estos países utilizan la isla como una plataforma para expandir su influencia y operaciones de inteligencia en el hemisferio occidental, dada su proximidad con Estados Unidos.
La publicación del informe coincide con un momento de creciente tensión entre Washington y La Habana. La semana pasada, el secretario Marco Rubio lideró una cumbre ministerial para diseñar estrategias contra organizaciones extremistas que, según el gobierno estadounidense, tienen vínculos con Cuba.









