Estados Unidos- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció este lunes que solicitó a la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) revisar la suspensión impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun, una decisión que posteriormente fue dejada sin efecto y que ha generado cuestionamientos sobre la autonomía de los órganos disciplinarios del máximo organismo del futbol mundial.
Durante una conferencia de prensa en el Despacho Oval, Trump afirmó que consideró injusta la tarjeta roja mostrada a Balogun durante el partido de dieciseisavos de final entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina, disputado el pasado 1 de julio.
“Eso no fue una falta, ni siquiera una infracción”, declaró el mandatario, quien además reconoció que desconocía el significado de una tarjeta roja cuando ocurrió la expulsión. Posteriormente confirmó que habló con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar una revisión de la sanción.
Balogun había sido expulsado tras una revisión del Videoarbitraje (VAR), luego de cometer un pisotón sobre el defensa bosnio Tarik Muharemovic al minuto 64 del encuentro. En un principio, el delantero debía cumplir una suspensión automática de un partido, lo que le impediría participar en el duelo de octavos de final frente a Bélgica.
Sin embargo, la FIFA suspendió la aplicación de la sanción, permitiendo que el atacante estuviera disponible para el técnico estadounidense Mauricio Pochettino, una decisión que provocó reacciones inmediatas dentro del futbol internacional.
El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, cuestionó públicamente la medida y advirtió que el futbol “nunca debe convertirse en un patio de recreo para el poder político”. A través de su cuenta en la red social X, sostuvo que las tarjetas rojas “no se anulan por llamadas telefónicas políticas, sino por reglas, evidencia y organismos independientes”.
La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) también expresó su rechazo a la decisión, calificándola de “incomprensible”, “injustificable” y contraria a los principios de igualdad y certeza jurídica que rigen las competiciones internacionales.
En un comunicado, el organismo europeo afirmó que suspender la aplicación automática de una sanción disciplinaria durante un Mundial sienta un precedente que pone en entredicho la integridad de la competencia y podría afectar el trato igualitario hacia otros futbolistas sancionados bajo las mismas reglas.
Ante la polémica, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la independencia de los órganos judiciales del organismo y confirmó que sí recibió una llamada del mandatario estadounidense.
Infantino explicó que durante la conversación informó a Trump que el caso de Balogun se encontraba sujeto a un procedimiento ante los órganos disciplinarios independientes de la FIFA, los cuales son los únicos facultados para resolver este tipo de asuntos.
“Los órganos judiciales de la FIFA son independientes. Operan de manera autónoma, aplican el Código Disciplinario de la FIFA y deciden los casos con base en las regulaciones aplicables y los hechos específicos. Su independencia es esencial para la credibilidad e integridad del fútbol”, señaló el dirigente.
Por su parte, Trump defendió su intervención al argumentar que una selección no debe afrontar un partido decisivo sin uno de sus mejores futbolistas y reiteró que, a su juicio, la jugada únicamente fue un choque accidental entre dos jugadores.
La decisión de la FIFA ha reavivado el debate sobre la independencia de sus órganos disciplinarios y la influencia que podrían ejercer actores políticos en las determinaciones adoptadas durante la Copa Mundial de la FIFA 2026.









