México- La Copa Mundial de la FIFA 2026 se perfila como el evento deportivo con mayores ingresos en la historia del organismo, al proyectar una recaudación cercana a los 11 mil millones de dólares durante el ciclo 2023-2026. Sin embargo, la FIFA sostiene que, pese a estas cifras récord, prácticamente no obtendrá utilidades al reinvertir la mayor parte de los recursos en el desarrollo del futbol a nivel mundial.
De acuerdo con las proyecciones financieras del organismo, los ingresos representarían un incremento del 45% respecto al ciclo del Mundial de Qatar 2022, cuando se reportaron 7 mil 568 millones de dólares.
La principal fuente de recursos continúa siendo la venta de derechos de transmisión televisiva, con una estimación de 4 mil 264 millones de dólares, seguida por los derechos de marketing, que aportarían 2 mil 693 millones. A ello se suman 669 millones por licencias, 277 millones por otros conceptos y alrededor de 3 mil 97 millones de dólares provenientes de la venta de boletos y paquetes de hospitalidad, impulsados por el incremento en el número de selecciones participantes, que pasó de 32 a 48 equipos.
A pesar de estas cifras, la FIFA prevé gastar o invertir 10 mil 900 millones de dólares durante el ciclo mundialista, lo que dejaría un margen operativo cercano al 0.9%.
Según el desglose presentado por el organismo, 5 mil 618 millones de dólares serán destinados a competencias y eventos; 3 mil 923 millones al desarrollo y educación de las 211 asociaciones miembro; 850 millones a la administración y gobernanza de la FIFA; 342 millones a marketing y transmisión televisiva; y 167 millones a la gobernanza del futbol.
Dentro del presupuesto asignado a competencias y eventos, el Mundial 2026 concentra una parte importante de los recursos, con mil 516 millones de dólares para gastos operativos; 896 millones para premios y beneficios a clubes; 408 millones para otros gastos relacionados con la Copa del Mundo; 394 millones para administración de la fuerza laboral; 329 millones para operaciones de televisión; 181 millones para servicios a las selecciones; 70 millones para tecnología y 45 millones para derechos de marketing.
Las cifras contrastan con el hecho de que una parte considerable de la infraestructura y la organización local del torneo es financiada por las ciudades sede y los gobiernos anfitriones, como ocurre en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, lo que ha generado cuestionamientos sobre la distribución de los recursos.
Especialistas consultados consideran que la estructura financiera presentada por la FIFA deja margen para diversas interpretaciones sobre la asignación de gastos e inversiones. Aunque el organismo insiste en que opera como una organización sin fines de lucro y que reinvierte sus ingresos en el desarrollo del futbol, analistas señalan que la amplitud de algunos conceptos presupuestales dificulta conocer con precisión el destino final de los recursos.









