California- Un trágico suceso ha sacudido a Santa Ana, California, luego de que Saritha Ramaraju, de 48 años, fuera arrestada bajo la acusación de haber asesinado a su hijo de 11 años en la habitación de un hotel. La mujer, quien llamó al 911 para confesar el crimen, enfrenta un cargo de asesinato y una agravante por el uso personal de un arma, según confirmó el fiscal del distrito del condado de Orange.
El menor, identificado como Yatin Ramaraju, fue hallado sin vida en una cama rodeado de recuerdos de Disneyland, un lugar que madre e hijo habían visitado días antes. De acuerdo con el reporte policial, la escena era desgarradora: junto al cuerpo del niño, los oficiales encontraron un cuchillo de cocina de gran tamaño, presuntamente adquirido un día antes del crimen.
El Departamento de Policía de Santa Ana reveló que el asesinato ocurrió la madrugada del 19 de marzo, horas antes de la llamada de Ramaraju a emergencias. Tras cometer el homicidio, la mujer intentó quitarse la vida ingiriendo pastillas, por lo que fue trasladada a un hospital antes de ser encarcelada en la prisión de Santa Ana, donde permanece detenida sin derecho a fianza.
Según las investigaciones, la relación conflictiva entre Ramaraju y su exesposo habría sido un factor clave en este crimen. La madre había obtenido la custodia temporal del menor durante las vacaciones de primavera tras un largo proceso legal. Sin embargo, el niño debía regresar con su padre la tarde del miércoles 19 de marzo, pero fue encontrado sin vida antes de la entrega.
El fiscal Todd Spitzer expresó su consternación por el caso. “No hay peor tragedia que perder a un hijo por los actos de quien debería protegerlo. En lugar de envolverlo con amor, ella le quitó la vida en un acto de crueldad sin sentido”, declaró.
Un juicio que marcará un precedente
Ramaraju enfrenta una posible condena de entre 26 años y cadena perpetua si es hallada culpable de los cargos en su contra. Su primera audiencia está programada para el 17 de abril, cuando se iniciará formalmente el proceso judicial.
La comunidad de Santa Ana, así como organizaciones defensoras de los derechos infantiles, han expresado su dolor e indignación ante este crimen que resalta la fragilidad de los conflictos familiares y el impacto devastador que pueden tener en la vida de los niños. Mientras tanto, la investigación continúa, y la evidencia hallada en la escena del crimen será clave en el desarrollo del caso.
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